Décima parada: Castillo de San Ángel

A la altura del puente Vittorio Emanuele se llega a la maciza mole del Castillo de San Ángel, también conocido como el Mausoleo de Adriano. Es, en efecto, obra de la época imperial y, para más precisar, del S II d.C.; debió de servir de tumba para el propio emperador Adriano. Fue el emperador Aureliano quien quiso su transformación en fortaleza y su inserción en las murallas que él mismo hizo levantar para la defensa de la ciudad. El castillo de San Angel siempre estuvo relacionado con la historia de Roma, por haber sido usual lugar de encierro para grandes personajes, o por haberse refugiado en él Papas y gobernadores. Únicamente en el siglo XX ha sido restaurado completamente, albergando un museo donde se exhiben colecciones de armas, documentos relativos a la historia del propio castillo, a su construcción etc... se pueden visitar desde los calabozos hasta los apartamentos de los Papas y numerosas salas con abundante decoración.

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